Beer and Health: A Review
MBAA TQ doi:10.1094/TQ-46-3-0821-01 |
VIEW ARTICLE
A. C. Ogbonna. Department of Food Science &
Technology, University of Uyo, P.M.B. 1017, Uyo, Nigeria.
Abstract
Alcoholic beverages, especially beer and wine, are often consumed
as part of a standard diet, for hygienic or medical reasons, for
relaxation or recreational purposes, for euphoric effects, for artistic
inspiration, as aphrodisiacs, for mood elevation, to cope with stress, to
boost confidence or provide transient courage, as sources of energy, to
satisfy thirst, as appetite inducers, etc. When consumed, the ethyl
alcohol in a beverage is absorbed and distributed rapidly throughout the
body without prior digestion. Its absorption is a function of the
concentration of alcohol in the beverage, presence and type of food in the
gastrointestinal tract, and gender; the rate of distribution is estimated
at 0.58–0.70 L/kg of body weight. Approximately 2–10% of the alcohol is
eliminated from the body through sweat, urine, and breath, while more than
90% is eliminated through metabolic processes in the liver. Moderate,
responsible consumption of alcoholic beverages can provide significant
health benefits through reduced risk or prevention of cardiovascular
diseases, diabetes mellitus, gallstones, osteoporosis, rheumatoid
arthritis, stomach ulcers, and stroke and protection of the brain from
mental decline due to aging. When abused, alcohol can have toxic effects
on certain physiological processes and organs, including the heart, brain,
liver, and kidneys, leading to debilitating disease conditions.
Keywords: abuse, alcohol, beverage, consumption, metabolism,
moderation
Síntesis
Bebidas alcohólicas, especialmente vino y cerveza, son frecuentemente
incluidas como parte de una dieta estándar por razones médicas o
higiénicas, para relajamiento o recreación, para efectos eufóricos, para
inspiración artística, como afrodisíacas, para elevar los ánimos, para
mejor tolerar el estrés, para mayor confianza o coraje temporal, como
fuentes de energía, para satisfacer la sed, para inducir el apetito, etc.
Al ser consumido el alcohol etílico de una bebida, este es absorbido y
distribuido rápidamente a lo largo del cuerpo sin previa digestión. La
absorción es función de la concentración del alcohol en la bebida, el sexo
de la persona, y la presencia y tipo de alimentos en la región
gastrointestinal; la rápidez de la distribución se estima en 0.58–0.70
L/kg. Aproximadamente 2–10% del alcohol es eliminado a través del sudor,
el hálito, y la orina, mientras que el restante es eliminado mediante
procesos metabólicos en el hígado. El consumo moderado, responsable, de
bebidas alcohólicas proveen beneficios significantes a la salud por la
prevención o reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares,
diabetes mellitus, cálculos biliarios, osteoporosis, artritis reumatoide,
úlceras estomacales, y apoplejía y protección contra la disminución
mental debido a la edad. Cuando se abusa de ello, el alcohol puede tener
efectos tóxicos sobre ciertos procesos fisiológicos y órganos, incluyendo
el corazón, cerebro, hígado, y riñones, conduciendo a condiciones
debilitantes de la salud.
Palabras claves: abuso, alcohol, bebidas, consumo, metabolismo,
moderación